Cuando queremos darle un aire nuevo al salón, una de las estancias en las que pasamos más tiempo a lo largo del día, las obras son una de las principales preocupaciones; pero ¿sabías que hay muchas maneras de renovarlo sin cambiar los muebles ni poner la casa patas arriba? A continuación te contamos 4 trucos que te van a encantar (y aliviar la experiencia)

Pintar las paredes y el techo

Es cierto que pintar una habitación no es sinónimo de obra; pero lleva un poco de trabajo para cubrir el suelo, el mobiliario y resto de elementos que no se pueden sacar de la estancia (a lo que se aúna el tiempo que debe secarse a pintura.

Aun así, el hecho de  darle una capa de pintura a nuestro salón lo va a renovar de tal manera que va a parecer otra sala totalmente distinta, ya sea si optas por colores de temporada o por papel pintado.

Alfombras y otros elementos decorativos

Moquetas y alfombras no son para nada sinónimos a la hora de la decoración y de cambiar de aires una habitación. La moqueta, pese a que aporta confort en invierno, no aporta la elegancia de la una alfombra o su posicionamiento estratégico para limitar espacios o para combinarlo con otros elementos textiles.

Es por ello que en este aspecto, optar por alfombras vinílicas y otras soluciones similares te ayudarán a dar un toque nuevo y moderno a tu salón.

Cambiar la distribución, elementos textiles y tapizar

Si tienes un sofá en buenas condiciones, no tienes por qué deshacerte de él para renovar tu salón. Es más, basta con tapizarlo o retapizarlo para que parezca otro.

Si a esto le sumas cambiar motivos y colores en los textiles como cojines y cortinas, y se conjunta con la pintura de las paredes, el resultado te sorprenderá, para bien.

Por supuesto, si a este cambio le sumas una nueva distribución del salón, el primer día que vuelvas a casa del trabajo o de la compra te va a parecer que has entrado en otra casa.

Cambia el suelo (sin levantarlo)

Aunque parezca contradictorio, es posible cambiar un pavimento sin necesidad de obras o de levantar el suelo. Para ello hay soluciones prácticas como la tarima flotante (al optar por el suelo laminado), e incluso el suelo vinílico.

Lo mejor de ambas elecciones es su precio y su gran cantidad de acabados y colores.