A la hora de renovar el suelo de una oficina no solo hay que pensar en el coste, sino también en la eficiencia energética y apariencia final, sobre todo si se está cara al público. Es por ello que hay que hacerse siempre dos preguntas:

  • ¿Qué imagen deseas ofrecer?
  • ¿Qué uso tendrá cada espacio?

Mientras que la imagen corporativa determina en gran medida colores, patrones y texturas, actualmente no es un problema, pues tanto los suelos laminados como los suelos vinílicos cuentan con cientos de acabados, ideal para encajar con cualquier imagen.

Ahora bien, respecto al uso, es cierto que instalar parquet siempre brinda un punto más de elegancia; pero la gran mayoría de las veces no tiene sentido una inversión tan grande cuando lo mejor para la oficina es la solución más práctica en términos resistencia, durabilidad y facilidad de limpieza (algo que no encaja del todo con las moquetas).

El mejor suelo para oficinas: suelo laminado y suelo vinílico. Las razones

  • Son pavimentos resistentes y de fácil limpieza.
  • Fáciles de instalar y de sustituir.
  • Buen aislamiento acústico y térmico.
  • Están realizados con materiales reciclables.