Es difícil pensar en alfombras en una cocina, especialmente en alfombras vinílicas, posiblemente uno de los modelos que aunque goza de popularidad aún despierta ciertas reticencias.

Al fin y al cabo, se trata de una alternativa económica para decorar tu hogar y que brinda multitud de acabados. Si bien, es menos caliente que otros tipos de alfombra, y puede no amortiguar el ruido tanto como modelos más gruesos; pero no por ello significa que no sean útiles.

Y es que una alfombra vinílica, pese a lo que pueda parecer, es la opción más práctica de todas las alternativas existentes: pesa poco, se puede limpiar con facilidad —incluso en la lavadora—, es hipoalergénica, no acumula tanto polvo como otras telas y sus múltiples acabados son un añadido perfecto a la decoración interior.

De esta manera, no solo se puede utilizar como una alternativa barata para otorgar un aire único a tu hogar, e incluso para que luzca más un piso en caso de que optes por ponerlo en alquiler, sino que puede ayudar a proteger otros suelos de calidad o que sufren más ante el desgaste y las manchas.

Ventajas de usar una alfombra vinílica para cocina

Ventajas alfombra vinílica para cocina

De esta manera, si cuentas con una cocina americana o con suelos de calidad, uno de los mayores inconvenientes es la exposición a las manchas de aceite o agua caliente, o la propia limipieza —bien con agua o con productos químicos más o menos abrasivos—.

Esto puede suponer que el pavimento se estropee, lo que es nefasto en suelos delicados como la tarima de madera natura o en los industriales. Para ello, una alfombra vinílica para cocina, cerca de la pila o de los fogones se antoja en una solución ideal para mantener el suelo a salvo y presumir de una cocina limpia sin mucho esfuerzo.