Todas las modas vuelven después de un par de décadas, y en este caso, los setenta han vuelto a pegar fuerte en la decoración de interiores.

De esta forma, prima la libertad en un entorno de colores pop de acabados redondeados. El terciopelo, el cuero, el papel en las paredes y los azulejos son una constante, y la mezcla de colores nos traslada a clásicos de Hollywood de la época.

Esto se complementan con un mobiliario de colores con personalidad y que resalten sobre el resto de elementos para imprimir fuerza al ambiente; pero sin perder de vista el equilibrio.

Y en cuanto a los pavimentos, lo más característico es su color, que abarca una amplia gama, los materiales más comunes son la madera y en menor medida el suelo vinílico y el linóleo.

Y es que es en los propios accesorios, además del mobiliario, en los que se concentra la originalidad de los ambientes ‘seventies’, con predominancia del ‘velvet’.

Terciopelo y cuero para acompañar a los suelos de madera

Los sofás encuentran en ambos materiales las mejores telas para generar ese ambiente tan característico, por lo que es fácil combinarlo con pufs, pantallas de lámparas y hasta cojines a juego

Colores pop y mucha luz

El abanico propio del arcoiris es especialmente representativo de esta época. Esto no implica que no hubiera paredes blancas o que tu salón deba convertirse en una experiencia multicolor.

Más bien, partiendo desde el propio suelo, se conforma el resto de personalidad de la sala en cuestión.

Y es que esta década busca la luz, la amplitud y los destellos dorados. Por eso, la mezcla de colores y un pavimento que funciona como la argamasa de todo el conjunto es la clave para acertar.

Ahora bien, no es necesario virar hacia un ‘art deco’ si no te sientes tan a gusto en esos ambientes y prefieres acercar posturas a un enfoque más clásico.

Cuero en vez de terciopelo

Si prefieres optar por otro material en detrimento del terciopelo, el cuero también te brindará un ambiente con mucha personalidad y elegancia.

Los colores en marrón para las sillas con patas metálicas y los sofás, que suelen recurrir al tipo ‘Chester’, son una versión más moderna para los ambientes ‘seventies’.

Un toque que se mira en el industrial y admite pavimentos oscuros, como los de cemento. Ahora bien, a diferencia de hace 40 años, el suelo vinílico sustituye, gracias a sus acabados, a estos materiales más frágiles y peor aislantes.

Material que, en conjunción con los revestimientos de pared similares, brindará cientos de posibilidades de decoración, a diferencia de otros tipos de pavimentos que constriñen más las combinaciones. Aunque recurrir al parquet siempre merece la pena